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jueves, 10 de enero de 2013

La caída de 80 metros de catenaria paró el tren a Madrid

La causa de que un tren Alvia en doble composición, con 600 viajeros a bordo, quedara parado durante más de tres horas y media la noche del pasado lunes en las proximidades del intercambiador de Valdestillas (Valladolid) fue la caída de 80 metros de catenaria. Así lo informó ayer Renfe, que apuntó que «a las 21.42 horas se produce la rotura del sustentador y caída del hilo de contacto (catenaria) a lo largo de 80 metros, entre la boca Norte de los túneles de El Pinar de Antequera (Valladolid) y la estación de Valladolid-Campo Grande». 
 
Según la compañía, el trabajo del personal del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) pertenecientes a los Servicios de Electrificación de Valladolid y Venta de Baños (Palencia) permitió que la avería quedara reparada a las 5.23 horas del martes. De momento, sigue sin conocerse qué motivó el incidente. 
 
Alejandro Huergo, responsable de Comunicación de Renfe-Operadora, apuntó ayer que la compañía no tuvo responsabilidad en la avería, ya que ésta se debió «a la catenaria, que es competencia de Adif. Se está investigando completamente el desprendimiento, que es ajeno a nosotros».
Huergo aseguró que este tipo de incidencias son «puntuales» y que la compañía hizo todo lo posible por atender bien a los 600 pasajeros afectados. Así, «enviamos gente de Valladolid al tren para que informaran a los viajeros. Se les dijo que todo estaba en vías de solución y que iba a llegar un tren de rescate. Además de tener informado a todo el mundo, se mantuvo el túnel iluminado en todo momento», explicó el responsable de Comunicación. 
 
Baterías agotadas
En cuanto a las condiciones en el interior de los vagones, Alejandro Huergo señaló que «el frío es inevitable, ya que si no se puede mantener la tensión eléctrica, las baterías del tren se agotan. Se trataba de dos trenes unidos y es cierto que las baterías del de cola no aguantaron».
Sobre las críticas vertidas por los pasajeros a través de las redes sociales, Renfe reconoce que se pudo haber cometido errores de comunicación 'in situ' y comprende que los afectados quieran que los planes de contingencia se desplieguen más rápido. No obstante, Huergo explicó que, «una vez que se informa al puesto de mando, hay que enviar una máquina exploradora para que evalúe la avería. Una hora después del incidente se vio que habían caído 80 metros de catenaria».
Comprobada la situación, se decidió evacuar el convoy, pero que el cable eléctrico estuviera en el suelo hacía muy peligroso que los viajeros cargados de maletas abandonaran el tren por las vías. Además, se calcula que se tardaría tanto conseguir taxis y autobuses suficientes para llevar a los 600 pasajeros hasta Valladolid como en llegar otro tren. Por ello, Renfe decidió enviar un convoy de rescate para transbordar a todo el pasaje. «La evacuación se hizo con diligencia y los viajeros se comportaron de forma exquisita. La mayoría era gente joven y estaban tranquilos». 
 
Sólo 150 vehículos
En cuanto a los problemas registrados a la salida de la estación de Chamartín por la falta de transporte público a las tres de la mañana para llevar a los pasajeros a sus casas, el responsable de Comunicación de Renfe-Operadora informó de que «hay que tener en cuenta que era la noche de un día festivo. Llamamos a Radio-Taxi y a Tele-Taxi advirtiendo de que llegaban 600 pasajeros y que necesitábamos 500 taxis. Nos respondieron que sólo disponían de 150. Fueron los que llegaron, pero cuando recogieron a los primeros pasajeros es cierto que se produjo un vacío, hasta que pudieron volver a la estación a recoger al resto. El último pasajero salió una hora más tarde. Es decir, si el tren llegó a las tres de la mañana, de la estación ese pasajero lo hizo a las cuatro».

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