La causa de que un tren Alvia en doble composición, con
600 viajeros a bordo, quedara parado durante más de tres horas y media
la noche del pasado lunes en las proximidades del intercambiador de
Valdestillas (Valladolid) fue la caída de 80 metros de catenaria. Así lo
informó ayer Renfe, que apuntó que «a las 21.42 horas se produce la
rotura del sustentador y caída del hilo de contacto (catenaria) a lo
largo de 80 metros, entre la boca Norte de los túneles de El Pinar de
Antequera (Valladolid) y la estación de Valladolid-Campo Grande».
Según la compañía, el trabajo del personal del
Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) pertenecientes a
los Servicios de Electrificación de Valladolid y Venta de Baños
(Palencia) permitió que la avería quedara reparada a las 5.23 horas del
martes. De momento, sigue sin conocerse qué motivó el incidente.
Alejandro Huergo, responsable de Comunicación de
Renfe-Operadora, apuntó ayer que la compañía no tuvo responsabilidad en
la avería, ya que ésta se debió «a la catenaria, que es competencia de
Adif. Se está investigando completamente el desprendimiento, que es
ajeno a nosotros».
Huergo aseguró que este tipo de incidencias son
«puntuales» y que la compañía hizo todo lo posible por atender bien a
los 600 pasajeros afectados. Así, «enviamos gente de Valladolid al tren
para que informaran a los viajeros. Se les dijo que todo estaba en vías
de solución y que iba a llegar un tren de rescate. Además de tener
informado a todo el mundo, se mantuvo el túnel iluminado en todo
momento», explicó el responsable de Comunicación.
Baterías agotadas
En cuanto a las condiciones en el interior de los
vagones, Alejandro Huergo señaló que «el frío es inevitable, ya que si
no se puede mantener la tensión eléctrica, las baterías del tren se
agotan. Se trataba de dos trenes unidos y es cierto que las baterías del
de cola no aguantaron».
Sobre las críticas vertidas por los pasajeros a través de
las redes sociales, Renfe reconoce que se pudo haber cometido errores
de comunicación 'in situ' y comprende que los afectados quieran que los
planes de contingencia se desplieguen más rápido. No obstante, Huergo
explicó que, «una vez que se informa al puesto de mando, hay que enviar
una máquina exploradora para que evalúe la avería. Una hora después del
incidente se vio que habían caído 80 metros de catenaria».
Comprobada la situación, se decidió evacuar el convoy,
pero que el cable eléctrico estuviera en el suelo hacía muy peligroso
que los viajeros cargados de maletas abandonaran el tren por las vías.
Además, se calcula que se tardaría tanto conseguir taxis y autobuses
suficientes para llevar a los 600 pasajeros hasta Valladolid como en
llegar otro tren. Por ello, Renfe decidió enviar un convoy de rescate
para transbordar a todo el pasaje. «La evacuación se hizo con diligencia
y los viajeros se comportaron de forma exquisita. La mayoría era gente
joven y estaban tranquilos».
Sólo 150 vehículos
En cuanto a los problemas registrados a la salida de la
estación de Chamartín por la falta de transporte público a las tres de
la mañana para llevar a los pasajeros a sus casas, el responsable de
Comunicación de Renfe-Operadora informó de que «hay que tener en cuenta
que era la noche de un día festivo. Llamamos a Radio-Taxi y a Tele-Taxi
advirtiendo de que llegaban 600 pasajeros y que necesitábamos 500 taxis.
Nos respondieron que sólo disponían de 150. Fueron los que llegaron,
pero cuando recogieron a los primeros pasajeros es cierto que se produjo
un vacío, hasta que pudieron volver a la estación a recoger al resto.
El último pasajero salió una hora más tarde. Es decir, si el tren llegó a
las tres de la mañana, de la estación ese pasajero lo hizo a las
cuatro».


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